lunes, 19 de diciembre de 2011

Abarloados


Fuente:http://islakokotero.blogsome.com/2010/10/03/itaca-por-kavafis/
En unas semanas finaliza este año 2011. A lo largo de estos meses, varios han sido los escritores y escritoras que hemos comentado en el marco del proyecto Mar de Incertidumbres. Concretamente, en el primer trimestre de este curso que termina con el año, ha sido la vida y obra de la canadiense Alice Munro quien nos ha tenido ocupados con tres de sus libros: Demasiada felicidad, Escapada y El amor de una mujer generosa. Os dejamos como regalo navideño una entrevista a esta escritora que ha sido traducida por los alumnos de los grupos de inglés, quienes completan la flota abarloada.


Que disfrutéis estos días. Desde aquí estaremos “a son de mar, preparando las actividades de este nuevo año que va a comenzar, con la ilusión de aprender del viaje, como el de Kavafis hacia Ítaca.

Una conversación con Alice Munro
Cuando se publicó la colección de historias cortas ganadora del premio National Book Critics, de Alice Munro, El amor de una mujer generosa, tuvimos la oportunidad de sentarnos y charlar con ella. El resultado fue un rápido vistazo a la mente de un maestro al tiempo que conocimos sus influencias y su gusto por el relato corto. Incluso nos dio pequeños consejos para escribir.

Pregunta: ¿Qué le empuja a escribir relatos cortos en lugar de novelas? ¿Qué le permiten los relatos cortos que quizá no le permiten las novelas?
Respuesta: Yo no pienso en una forma en particular, creo más en la ficción, digamos en una obra de ficción. ¿Qué es lo que quiero hacer? Quiero contar una historia, a la manera antigua, es decir, algo le pasa a alguien. Quiero que el lector sienta algo que sea impresionante, no en el “qué ocurre” sino en la forma en que todo ocurre. Esta ficción larga en relato corto es la mejor forma para mí.
P: ¿De dónde saca una idea para una historia o para un determinado personaje?
R: A veces el comienzo de un relato viene por un recuerdo, una anécdota, pero eso se pierde y acaba siendo normalmente irreconocible en el relato final.
P: ¿Cuáles son sus hábitos a la hora de escribir? ¿Utiliza ordenador? ¿Escribe todos los días? ¿Por la mañana o por la noche? ¿Cuánto tarda en completar un relato?
R: Llevo utilizando el ordenador un año (tardo mucho en adoptar cualquier oferta tecnológica; por ejemplo, todavía no tengo microondas), pero hago uno o dos borradores a mano antes de ponerme al teclado. Un relato puede estar listo en dos meses, de principio a fin, y listo, pero eso es raro. Lo más probable son seis u ocho meses, muchos cambios, direcciones equivocadas, y algo de desesperación. Escribo todos los días, a menos que sea imposible, y comienzo a escribir en cuanto me levanto y hago el café. Trato de sacar dos o tres horas antes de que la vida real me impida escribir.
P: ¿Qué consejo le daría a los escritores jóvenes?
R: No es posible aconsejar a los escritores jóvenes porque cada joven escritor es diferente. Se le podría decir: “lee”, pero un escritor puede leer mucho y sentirse paralizado. O se le puede decir: “no leas, no pienses, simplemente escribe”, y el resultado podría ser un montón de basura. Si vas a ser escritor probablemente tendrás muchos cambios de dirección y por fin un día terminarás escribiendo algo que tenías que escribir, luego lo irás mejorando. Y cuando te hagas mayor pensarás: “Debe de haber otras cosas que hace la gente”, pero ya no serás capaz de dejarlo.
P: ¿Qué escritores le han influenciado más y a quién le gusta leer?
R: Cuando era joven fue Eudora Welty, Carson McCullers, Katherine Anne Porter, Flannery O'Connor, James Agee. Después Updike, Cheever, y especialmente y siempre William Maxwell. También Willian Trevor, Edna O'Brien, Richard Ford. Podría decir que estas son mis influencias. Hay docenas de otros escritores que me gusta leer. Mi último descubrimiento es un escritor holandés: Cees Nooteboom. Odio hacer listas como esta porque me estaré dejando fuera a alguien maravilloso.
P: Cynthia Ozick la ha llamado “nuestra Chejov”. ¿Cómo le hace sentirse esa comparación?
R: He releído mucho recientemente a Chejov y es una experiencia de humildad. Ni siquiera cito a Chejov como influencia porque él nos ha influenciado a todos. Como Shakespeare, su escritura tiene la luz más perfecta. Bueno, claro, ¡cómo no me iba a gustar!
P: Muchos críticos la han elogiado por ser capaz de crear toda una vida en una página. ¿Cómo consigue esa hazaña?
R: Siempre tengo que conocer a los personajes en profundidad (qué ropa elijen, cómo eran en el colegio, etc.). Y sé lo que ocurrió antes y lo que ocurrirá después.
P: La mayoría de sus historias no ocurren muy lejos de casa, de su Ontario natal. ¿Qué le hace al lugar donde usted vive una tierra tan fértil para tantas y tan diferentes historias?
R: No me considero de ninguna manera una intérprete del Ontario rural donde vivo. Creo que quizá una de las ventajas de vivir aquí es que conoces más tipos de personas de las que conocería en una comunidad más grande. Me encanta el paisaje, no como “un decorado” sino como algo conocido íntimamente. También el clima, los pueblos, las ciudades, no en sus aspectos pintorescos sino en todas sus fases. Sin embargo, las experiencias humanas no me parecen diferentes, excepto en formas bastante superficiales, no importan las costumbres o el entorno.
P: ¿Hay algún relato o relatos a los que tenga un cariño especial?
R: La historia que más me gusta es el relato que estoy tratando de escribir en el momento y a continuación los relatos que acabo de escribir. En mi nuevo libro me gusta mucho “Save the Reaper” y “El sueño de mi madre”. Entre los antiguos, me gustan mucho “Progreso de amor”, “Cena del Día del Trabajo” y “Arrastrada”. Y muchos otros en realidad.

sábado, 10 de diciembre de 2011

En equipo


Cartel elaborado por Rosa Martínez Famelgo
Como sabéis en este mar trabajamos en equipo. En unos los grupos de literatura trabajamos las obras que se proponen, en inglés se traducen algunos de los textos y los grupos de informática elaboran el material de divulgación de las actividades.

En esta ocasión os dejamos una de las propuestas gráficas que ha salido del grupo de photoshop para recordaros a tod@s que el próximo miércoles os esperamos en Tordesillas, en la I Jornada de Cine y Literatura que tendrá lugar en el salón de actos del Ayuntamiento a las 17.30.


Cartel elaborado por María José Rodríguez de la Cruz
 Será interesante contrastar opiniones sobre el texto de Tennessee Willimans y su adaptación al mundo cinematográfico.

De esta película “la Gata sobre el Tejado de Zinc Caliente” tan conocida por la mayoría de navegantes se ha dicho:

“La grandeza de esta obra está en ser una reminiscencia de la grandeza de la tragedia griega en el sur de Estados Unidos, un cruce de pasiones y emociones, de odios, asco, ambición, dominio y posesión…” Eduardo Haro-Teclen.
Cartel elaborado por María Rosa Rojo

El drama orquestado por Paul Newman y Elisabeth Taylor como protagonistas principales, incluye un reparto de excelentes personajes secundarios que desvelan la trampa artificial que sostiene la institución familiar, como un hilo pendiente de cualquier acontecimiento que abra la caja de pandora.

Os esperamos el miércoles. Gracias a todas las olas que contribuís con vuestro trabajo y vuestros interesantes comentarios a que la navegación sea siempre un placer y podamos encontrar nuevas rutas submarinas.

sábado, 3 de diciembre de 2011

La gata sobre el tejado

El próximo 14 de diciembre tendremos la primera de las Jornadas de Cine y Literatura programadas para este curso. En esta ocasión la película será La gata sobre el tejado de zinc caliente, basada en la obra de teatro del estadounidense Thomas Lanier Williams III, más conocido por el seudónimo Tennessee Williams.
Aunque la mayoría tenemos en mente alguna de sus obras porque muchas fueron llevadas al cine con gran éxito, es menos conocido que su creación comenzó cuando, a los siete años, le fue diagnosticada la difteria. Durante dos años casi no pudo hacer nada; pero entonces, su madre decidió que no le iba a permitir perder el tiempo. Lo animó a que usara su imaginación y, cuando tenía trece años, le dio una máquina de escribir.

Fue el comienzo de una extensa producción, fundamentalmente como dramaturgo, creador de obras tan conocidas como Un tranvía llamado deseo o La noche de la iguana que, como en el caso que nos ocupa, fueron llevadas al cine.
Fue menos conocido en su faceta de poeta. Aquí os dejamos una muestra de su experimentación en este género.


APAGAR EL VELADOR

Apagar el velador
es un acto a cuya eventual necesidad me rindo,
con reticencia cada vez mayor,
y que demoro leyendo más allá de mi límite
de concentración algún artículo o relato,
tomándome otra copa de jerez Dry Sack, poniendo
la píldora para dormir en un lugar donde pueda localizarla
con facilidad en la oscuridad, por si la tableta preliminar
de Valium no bastara
Porque, verás, a los sesentaicinco,
renunciar a la conciencia para dormir
implica, usualmente, un dejo de aprensión nerviosa,
porque tal vez no vuelva a revivir. Sin embargo,
a veces sospecho que hay en esto
un cierto placer escondido: también un dejo
de fascinación oculta en la rendición…