miércoles, 26 de octubre de 2011

Rubén en el río

Hace poco tiempo hablamos del escritor Rubén Abella por su buen hacer en el libro de microrrelatos 'Los Ojos de los Peces' (editorial Menoscuarto), que desde aquí seguimos recomendando por la concentración de buenas ideas, precisión del lenguaje, efectos sorpresa y tramas paradójicas que ponen alerta al lector ante la incertidumbre de si todo es realmente lo que parece.
Una coctelera de breves textos, bien amalgamados y no exentos de narratividad.
El próximo viernes día 28 de octubre presenta en la librería Oletum de Valladolid, a las 19:30 hrs, su tercera novela “Baruc en el río” que gira alrededor de una trama familiar, porque como el propio escritor ha comentado:
En el mismo artículo señala el escritor, que todo empezó con un idea que comienza a inquietarle al hacer unos largos en una piscina vallisoletana hace tres años. ¿Será el agua que envuelve palabras? o ¿Será la lucidez que nos da sumergirnos en ella como evasión del ajetreo diario, la que nos permite reencontrarnos con nuestra propia piel, nuestra propia historia?.
Desde este agua os animamos a leer la historia que el viernes nos presentarán en Oletvm. Os esperamos.

domingo, 16 de octubre de 2011

Canadá, el País de las Maravillas


"La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es, monótona, sencilla, increíble, insondable".
Alice Munro

Alicia en el País de las Maravillas se convirtió en escritora canadiense de apellido Munro. Con su tesón y su curiosidad indagó en el entorno natural de Ontario y Vancouver donde reside y se atrevió a revivir los pormenores de un objeto vulgar o de una planta o del plumaje de un pájaro o de transmitir el tono de una voz y las singularidades del habla de alguien, legándonos un sinfín de relatos que la dieron el título de la Chejov canadiense.

A diferencia de la de las maravillas no re recreó en mundos imaginarios sino que sus personajes parecen tan comunes que no siempre dejan ver a primera vista la grandeza del la historia que encierran.

Con una aparente sencillez y excelente técnica narrativa, aquella Alice que todos veían como una ama de casa dedicada cien por cien al cuidado de sus hijas y ajena a los mundos literarios, nos sumerge en sus doce libros de relatos en la violencia más brutal, el amor más irreal, la generosidad, el perdón, la traición, la supervivencia, los destinos más rocambolescos pero perfectamente creíbles, la ambición, el deseo.

Escribe como protagonista y como observadora de las rutinas humanas, donde aparentemente no pasa nada y que esconden los pormenores de los pensamientos más ocultos de todos aquellos que sentimos y pensamos y en raras ocasiones nos atrevemos a desvelar.
Son relatos íntimos y prosaicos, llenos de poesía y de dureza, de sorpresa y de inesperados o inexistentes finales que nos acercan a una literatura que atrapa irremediablemente.
En el club de lectura Mar de Incertidumbres estamos leyendo “El amor de una mujer generosa” uno de sus muchos libros de relatos pero desde aquí os animamos a que leáis “Demasiada Felicidad” o uno de sus más famosos volúmenes “Escapada” que encierran historias que seguro que os tocarán algún resorte complicado de traducir en palabras.

Al leer a Munro es como si uno se convirtiera en el Gato de Cheshire de la otra Alicia. El que puede desaparecer gradualmente hasta que no queda nada más que su amplia sonrisa, la que nos deja su lectura, siendo no siempre una sonrisa de felicidad sino de admiración por el ingenio o la duda-incertidumbre por la lectura oculta que seguro que tiene el mismo texto al volver a él.

Desde los doce años la mente fantasiosa de Alice Munro la permitió crearse una existencia paralela a la que se esperaba de ella, consiguió sobreponerse a un destino común y regalarnos la grandeza de sus palabras. En el año 2011 es finalista al Premio Príncipe de Asturias de las letras y casi con seguridad cuando leáis esto seguirá escribiendo.

Desde aquí os animamos a que atraveséis el espejo por el que pasó Alicia y descubráis lo que encontró allí, (“Through the Looking-Glass, and What Alice Found There”), así podréis descubrir las “Maravillas” que la canadiense propone.


martes, 4 de octubre de 2011

Botadura

Fotografía: "Mares de Luna". Autor: Jesús Salviejo.
Dicen los entendidos en náutica que de todas las formas de botar un barco el lanzamiento lateral (dejándolo caer desde los alto del dique hacia la superficie, donde se balancea levantando una gran masa de agua) es el más espectacular, pero a la vez, una vez que se suelta el barco ya no hay vuelta atrás.
Como nos gustan las olas y aún a riesgo de que el principio de Arquímedes nos hunda, nos proponemos que este comienzo de curso contemple propuestas diferentes que nos hagan jugar con el lenguaje e indagar en nuevas rutas.
Es por ello que comenzamos el Taller de Escritura el próximo día 5 de octubre a las 18,00h en el CTEA de Tordesillas con la visita del escritor y técnico de educación y cultura Jesús Salviejo quien nos presentará la carta náutica del proyecto Fronteras de Sal II, con el que colaboraremos. Paralelamente bucearemos en las sugerencias diseñadas para este primer trimestre del curso (microficción, jornadas de cine y literatura, club de lectura). Una carta náutica a la que nos lanzamos desde lo alto del dique para que el mar estalle y el programa de incertidumbres se enriquezca.
Podíamos volver a las tablas de náufrago e ir acomodándonos al otoño lentamente, con la suavidad con la que mecen las olas, pero el camino recorrido nos impulsa, vuestro trabajo nos alienta, y el mar espera. Así que prestad atención porque botamos el barco este miércoles y os esperamos.


Para que tengáis una pequeña representación a escala de las aguas navegables, os adelantamos que en este primer trimestre el escritor Rubén Abella nos invita a la presentación de su última novela “Baruc en el río” el viernes 28 de octubre en la librería Oletum en Valladolid. Por otra parte en el mes de noviembre nos visitará el escritor Manu Espada para ofrecernos su visión de la microficción y todas sus posibilidades.

Mientras todo ello llega id preparando vuestras brújulas, ballestilla, astrolabio y cuadrante porque el lanzamiento lateral será este próximo miércoles.

lunes, 5 de septiembre de 2011

¡Que corra el agua!

A unas semanas del comienzo de la nueva singladura de los talleres de este mar, continuamos presentando algunos textos que participaron en el VII Concurso Literario Villa del Duero.

Investigación
 
Fotografía: Mar de Incertidumbres.  Dublín, junio de 2011
Me propongo abrir la puerta, saco las llaves, las introduzco en la cerradura, giro la mano y, sin soltar el llavero, la puerta se abre. En el interior algo me ha llamado la atención. Saludo a Quico, que me recibe con su gorjeo habitual. Se sorprende por los destellos de los reflejos luminosos de colores que le ofrezco. Picotea una y otra vez jugando con el metal. Resulta fascinante aquel objeto.

Mi atención, centrada en la idea que anteriormente inundó todo mi ser, sin prestar atención, de lo que tenía entre mis manos, esto desapareció.

¿Cómo definir el misterio para que surja el descubrimiento? La puerta está abierta. Las he tenido y ahora no las encuentro en su lugar habitual. Tienen que estar aquí dentro, y no recuerdo dónde. Me tranquilizo… Recorro mentalmente los movimientos realizados cuando he llegado. Le pregunto si las ha visto, se inclina hacia la jaula, pero no le comprendo su significado, ¿qué ha podido suceder?
Transcurrido cierto tiempo, y rendida de buscar sin hallar respuesta, finaliza el día… Moví la jaula de aquel lugar y las llaves aparecieron.
Ante las dificultades, el caos organiza la batalla de la vida.

Juliana Ortega (Gallegos de Hornija)

Pájaros en la cabeza

Bandada de pájaros en la cabeza,
revoloteando de forma incesante.
Anidan en mi mente.
Todos al acecho para irrumpir
en el instante preciso.
Dibujan trayectorias claras y concretas
cuando el sosiego se instala.
Oscuros, taciturnos, opacos,
con vuelo sinuoso y grave.
Lucha constante, duelo permanente.
La luz del día intenta desbaratar a los unos.
Sábanas rasgadas dan paso a los otros.
Sacudidas estentóreas, aleteos finales.
Dormir…
Para dar paso a nuevos pájaros en la cabeza.

Elena María Olmedo (Geria)

Fotografía: Mar de Incertidumbres. Galicia, julio de 2010

sábado, 20 de agosto de 2011

Corrientes marinas

Viento Sur, estación claridad, vamos llegando. Navegamos en medio del calor de agosto en ruta hacia el nuevo curso que comenzará en unas semanas y en este afán de que no nos falten las olas de palabras, os dejamos dos trabajos más, de los presentados en el VII Concurso Literario Villa del Duero:

ACRÓCINUS LONGIMANUS
Cuando aparecía enseguida mostraba a su cría, inocencia y beldad.

Inocencia, como agua cristalina y beldad, como rayo de sol.

Igual que una araña, con gran habilidad iba tejiendo su red estudiada meticulosamente. Ahí caían como insectos sus cautivos. Lanzaba su veneno para su provecho, muy bien enmascarado.

Al principio, hacia que la amalgama pareciese clara, hasta atraer suficientemente a su victima.

Pero el “tiempo”, tan temporal e intemporal a la vez, presente establecido por el pasado, transcurría a su ritmo.

Los acontecimientos surgían deprisa, muy deprisa. LA red cada vez era mayor y nacieron otras crías.

La araña, con su bien tejida malla, se apoderaba de sus presas. Como cebo, su descendencia.

Planeó todo minuciosamente y cuando creyó conseguir su plan, la luz se convirtió en oscuridad, el cariño en chantaje y los “inocentes” perjudicados, en su mercancía.

Tenía que eliminar a quien ya no le servía y trató de lograrlo de la peor forma.

La víctima tenía que demostrar lo evidente y desmontar ese entresijo. El pasar de los días se hacía una eternidad.

Con su propio veneno, el entramado empequeñecía, dejando espacio suficiente sólo para ella.

El macho, de la araña arlequín no se dejó devorar, sin saber al final si el daño causado será permanente o resarcido.

Consuelo Fernández Marugán (Zaratán)
 
 
LA CARA NO ES EL ESPEJO DEL ALMA.
Me he puesto yo una careta,

Con una risa pintada,

Para engañar a los míos, y a la gente que me trata.

Que tape mis sinsabores,

La tristeza de mi alma,

El corazón que se inunda,

La intranquilidad que arrasa,

Que por doler,

Duele el aliento,

Como puñal en mi garganta.

Desde que sé que te irías,

y no me dirías nada.

Tus silencios me dijeron,

Todo lo que nos amabas.

Que el dolor, se iría contigo

Que tu risa nos dejabas.
Lauri Rodríguez

Muchas rutas, laberintos, espirales, ilusiones, esfuerzos. Todas las singladuras el mismo final, nos preguntamos si no sería mejor bajar del escenario y vivir de frente sin máscara, aportando y respirando, pensando más en lo que nos une (las palabras) que lo que nos separa. Disfrutando de la navegación para que el sol nos dé de lleno en la cara al amanecer.

jueves, 28 de julio de 2011

Más olas

Sube la marea y vuelven las palabras de algunas personas que participaron en el VII Concurso Literario Villa del Duero. Relatos y poemas que han dejado su rastro en la arena. Alguno ya ha subido a las nubes, porque se ha publicado hace tiempo en el blog vanalaire pero igual le incluimos por cumplir con nuestra promesa de ir subiendo a este barco a todos los participantes.
Por otra parte os sugerimos la lectura del libro de microrrelatos "Los ojos de los peces" del escritor Rubén Abella (Editorial menoscuarto, 2010). Será uno de los libros sobre los que trabajaremos a la vuelta de otros mares que el verano os lleve.


La Fachada
Esta noche no ha habido suerte, faltan 2 días para Navidad y el albergue estaba lleno cuando llegué, ni tan siquiera he podido conseguir algo caliente que llevarme a la boca. Son casi las cinco de la madrugada y mientras deambulo por esta vieja estación de metro, no puedo dejar de pensar en ti, en vosotros, en nosotros….

Decían que yo era una mujer fuerte, decidida, emprendedora y ahora tan solo queda este despojo humano que se esfuerza por pasar otra noche más añorándoos, recordándoos,… Me siento sola, vacía, hueca, a punto de derrumbarme, igual que esas casas viejas de las que solo queda la fachada y que se tambalean a merced del viento cuando les quitan los puntales que las mantienen firmes.

Hoy hace exactamente dos años que a mí me quitaron los míos. Un muchacho joven, imberbe, apenas recién salido de debajo de las faldas de su madre. No tenía edad para conducir, ni carné, ni siquiera licencia para salir de casa sin permiso, pero el azar, siempre caprichoso, quiso que esa noche cogiera un coche para cruzar una apuesta con unos amigos y truncó de golpe cuatro vidas, las vuestras, la suya, la mía….

He llegado a esta estación con la esperanza de poder estar a resguardo del manto de terciopelo blanco que cubre la ciudad, pero tengo miedo de estar sola, de estar conmigo misma, de darme cuenta de en qué me he convertido. Fachada, tan solo una fachada sujeta por dos puntales, y que ahora se derrumba poco a poco.
Los andenes están desnudos a estas horas. No hay trenes, ni gente, ni ruido, apenas queda alguna luz encendida y la penumbra se hace insoportable mientras sigo pensando en vosotros.
Oigo voces a lo lejos, risotadas, ruido de cadenas que chocan contra los pasos metálicos de acceso del metro. Busco un lugar donde esconderme, donde pasar desapercibida y logro llegar hasta los servicios. Está húmedo y huele a orín, hay una jeringuilla usada en el suelo, justo al lado del retrete y aún así me encojo en un rincón y aunque he perdido toda la fe que me quedaba, rezo todo lo que sé para que esos chavales no me encuentren y pasen un buen rato riéndose a mi costa.
Por un momento pienso que sería mejor que me encontraran, acabar con todo de una vez. No merece la pena seguir viviendo si no estáis conmigo. Pero mientras deshecho esta idea, me aferro a la única foto nuestra que me queda. Está muy vieja y desgastada, roída por el paso del tiempo y la vida en la calle. Dibujo vuestras caras con mi dedo y acariciando el único atisbo de realidad que soy capaz de recordar, me quedo dormida, pensando que todo ha sido un sueño, un sueño del que me he despertado bruscamente y que no puedo volver a soñar por miedo a despertarme de nuevo.

Alicia García (Geria)



Camisetas Negras


De la Fuente
manan aguas negras
Hoy no tengo ganas de escribir
papel negro
tinta que no deja huella


Amargos líquidos negros
nerviosos bajo la cremosa nube


Hoy no tengo ganas de pensar
protagonista en cama
narrador en coma literario
Palabras negras
en cautelosos sorbos


Hoy no quiero que lean
enamorados como pavesas
orbitando en diferentes anillos


Agujeros negros insondables
y 10 segundos sin una palabra


Hoy no quiero que juzguen
aventuras eróticas espachurradas
en la sección de congelados


Voces negras
a tientas entre besos extraviados


Hoy no quiero más adjetivos
ventanas negras
en noches de aguacero


Camisetas negras imaginé
fronteras que nunca crucé


Hoy Nada,
Nadie,
sólo Nadar
Hoy no quiero más
que tus aguas negras me Naden
Silvia Mancha (Ciguñuela)


miércoles, 13 de julio de 2011

Ellas escribieron...

Continúa la marea de trabajos presentados al VII Concurso Literario Villa del Duero. Seguiremos dejando las palabras de quienes participaron para poder disfrutarlas.
También queremos avisaros de una actividad que tendrá lugar el próximo 21 de julio en Urueña. Los Navegantes del Palomar entrevistaran a la escritora Elena García Quevedo a las 19.00h en "El Rincón de Simona" (muy cerca de las librerías "El Rincón Escrito" y "librería Alejandría". Os esperamos.


TRISTEZA
La tristeza me tapa

como una manta.

Las lágrimas quieren

escaparse de mis ojos.

Una mano de hierro

me aprieta el estómago.


El corazón se detiene
y al segundo, se desboca.

La apatía me ronda

quiere hacerme caer.
Rosa Martínez. (Tordesillas)


CUATRO HORAS
Tan sólo diez minutos y mi tren partiría.

Los escasos metros que me separaban del andén me parecieron miles. Las ruedecitas de mi maleta no tocaban el suelo, mis pies volaban raudos en busca de un supersónico tren que pretendía salir sin mí.


Cada vez que partía me repetía lo mismo, cada viaje la misma cantilena… "La próxima vez vendré con más tiempo y me tomaré un café, visitaré esas llamativas tiendas”. Así una y otra vez, durante años, sin admitir que yo agotaba hasta el último minuto de todos los minutos de mis idas y venidas.


Jamás un tren me había dejado en tierra. Mi abuela decía que era un don que yo tenía: "llegar siempre a tiempo donde crees que tienes que estar."


Sentada ya, comprobé que haría un viaje sin acompañante, ¡Estupendo! me dije sacando de mi bolso un libro, El mar. Tenía cuatro largas horas para adentrarme en él, con el desconocimiento si éste me resultaría tan cálido, profundo y divertido como el que conocía desde niña.


Un suave y entrecortado sollozo me distrajo, levanté la vista y al otro lado del pasillo unos ojos claros se me quedaron mirando. ¿Por qué lloras? , me pudo la curiosidad. Sin respuesta alguna, apartó su mirada, pero cada surco de su cara delataba el ir y venir de sus adentros.


El mar, que esperaba su turno. Volvió a empaparme, el vaivén del tren mecía sus apasionantes letras.

De nuevo un conocido llanto me devolvió al moderno vagón. Volví la cabeza y una vez más los cristalinos ojos se fijaron en los míos. Sostuve su mirada hasta que ella se levantó, tímidamente se sentó a mi lado y me dijo:

¿Crees que podrías entenderme? Su pregunta me desconcertó, no era ayuda lo que pedía.

Claro, la contesté, tengo dos hijos más ó menos de tu edad y lo intento todos los días de sus vidas.

El tren avanzaba aunque eso ya no importaba, la joven sumida en una tristeza tan intensa como un mar, parecía querer llenarlo...

Recordaba cómo logró alejarse de lo que le ataba. Romper con la mentira que le impedía ser, con el anhelo de que latir no la deparase tanto dolor.

Se lamentaba. Hablaba de intolerancia, de solapadas respuestas a una pregunta que jamás fue admitida.

Seguía recordando. Repentinamente una rosada sonrisa tiñó su pálido rostro, acariciaba una cadena que colgaba de su cuello, en ella un nombre de mujer, la entrelazaba entre sus dedos mientras decía: “Por ella abandoné mi país, la vida comenzó con ella, con ella aprendí que esperar y que te esperen es compartir, con ella descubrí que estremecerse ya no me daba miedo".

La vida le entregaba lo que le debía, sentir que sentían por ella. Rememoraba sus afortunados días cuando súbitamente deslió de sus dedos la cadena, dejo de acariciar su nombre, la descolgó de su cuello y la arrojó al suelo. Extrañada le pregunté .De nuevo sus ojos volvieron a colmar su ánimo. "Me ha dejado", reveló. "Huyo de todo lo que me recuerda a ella, del sol, del aire, del mar".

Su tono se tornó más afligido, desgarrador. El desamor llenaba su vida, lo llenaba todo. Se dolía: "Sin ella la vida no sabe, no huele, no soy. No quiero seguir, ¿para qué? , quiero acabar con todo".

Sus últimas palabras me sobresaltaron, pero respiré tranquilidad, agarrando una de sus manos le dije: Existen otros mares, otros aires. Alza tu vista al cielo y mira ese sol que amanece por ti, resplandece para ti. Y acariciando su mejilla...

Ahí afuera hay alguien que te espera, un nuevo corazón que anhela inspirarse en ti.

Pasaron unos minutos que se me antojaron interminables. Sus ojos seguían brillando, pero ausentes y quietos. De pronto en ellos noté otro destello, ya no de lágrimas, sus transparentes ojos ¡Querían seguir estando! , estar donde creían querer estar.

Viajamos en silencio, el calor de nuestras manos, aún unidas, eran el mejor presagio de una promesa, seguir.

No se presentaron, dos nombres son sólo nombres.

Se despidieron.

Jamás se llamarán por teléfono, pero siempre se acordarán del roce de sus manos.

Tan sólo bastaron cuatro horas para hacerse eternas.
Rosy Val Gracia (Simancas)