miércoles, 13 de julio de 2011

Ellas escribieron...

Continúa la marea de trabajos presentados al VII Concurso Literario Villa del Duero. Seguiremos dejando las palabras de quienes participaron para poder disfrutarlas.
También queremos avisaros de una actividad que tendrá lugar el próximo 21 de julio en Urueña. Los Navegantes del Palomar entrevistaran a la escritora Elena García Quevedo a las 19.00h en "El Rincón de Simona" (muy cerca de las librerías "El Rincón Escrito" y "librería Alejandría". Os esperamos.


TRISTEZA
La tristeza me tapa

como una manta.

Las lágrimas quieren

escaparse de mis ojos.

Una mano de hierro

me aprieta el estómago.


El corazón se detiene
y al segundo, se desboca.

La apatía me ronda

quiere hacerme caer.
Rosa Martínez. (Tordesillas)


CUATRO HORAS
Tan sólo diez minutos y mi tren partiría.

Los escasos metros que me separaban del andén me parecieron miles. Las ruedecitas de mi maleta no tocaban el suelo, mis pies volaban raudos en busca de un supersónico tren que pretendía salir sin mí.


Cada vez que partía me repetía lo mismo, cada viaje la misma cantilena… "La próxima vez vendré con más tiempo y me tomaré un café, visitaré esas llamativas tiendas”. Así una y otra vez, durante años, sin admitir que yo agotaba hasta el último minuto de todos los minutos de mis idas y venidas.


Jamás un tren me había dejado en tierra. Mi abuela decía que era un don que yo tenía: "llegar siempre a tiempo donde crees que tienes que estar."


Sentada ya, comprobé que haría un viaje sin acompañante, ¡Estupendo! me dije sacando de mi bolso un libro, El mar. Tenía cuatro largas horas para adentrarme en él, con el desconocimiento si éste me resultaría tan cálido, profundo y divertido como el que conocía desde niña.


Un suave y entrecortado sollozo me distrajo, levanté la vista y al otro lado del pasillo unos ojos claros se me quedaron mirando. ¿Por qué lloras? , me pudo la curiosidad. Sin respuesta alguna, apartó su mirada, pero cada surco de su cara delataba el ir y venir de sus adentros.


El mar, que esperaba su turno. Volvió a empaparme, el vaivén del tren mecía sus apasionantes letras.

De nuevo un conocido llanto me devolvió al moderno vagón. Volví la cabeza y una vez más los cristalinos ojos se fijaron en los míos. Sostuve su mirada hasta que ella se levantó, tímidamente se sentó a mi lado y me dijo:

¿Crees que podrías entenderme? Su pregunta me desconcertó, no era ayuda lo que pedía.

Claro, la contesté, tengo dos hijos más ó menos de tu edad y lo intento todos los días de sus vidas.

El tren avanzaba aunque eso ya no importaba, la joven sumida en una tristeza tan intensa como un mar, parecía querer llenarlo...

Recordaba cómo logró alejarse de lo que le ataba. Romper con la mentira que le impedía ser, con el anhelo de que latir no la deparase tanto dolor.

Se lamentaba. Hablaba de intolerancia, de solapadas respuestas a una pregunta que jamás fue admitida.

Seguía recordando. Repentinamente una rosada sonrisa tiñó su pálido rostro, acariciaba una cadena que colgaba de su cuello, en ella un nombre de mujer, la entrelazaba entre sus dedos mientras decía: “Por ella abandoné mi país, la vida comenzó con ella, con ella aprendí que esperar y que te esperen es compartir, con ella descubrí que estremecerse ya no me daba miedo".

La vida le entregaba lo que le debía, sentir que sentían por ella. Rememoraba sus afortunados días cuando súbitamente deslió de sus dedos la cadena, dejo de acariciar su nombre, la descolgó de su cuello y la arrojó al suelo. Extrañada le pregunté .De nuevo sus ojos volvieron a colmar su ánimo. "Me ha dejado", reveló. "Huyo de todo lo que me recuerda a ella, del sol, del aire, del mar".

Su tono se tornó más afligido, desgarrador. El desamor llenaba su vida, lo llenaba todo. Se dolía: "Sin ella la vida no sabe, no huele, no soy. No quiero seguir, ¿para qué? , quiero acabar con todo".

Sus últimas palabras me sobresaltaron, pero respiré tranquilidad, agarrando una de sus manos le dije: Existen otros mares, otros aires. Alza tu vista al cielo y mira ese sol que amanece por ti, resplandece para ti. Y acariciando su mejilla...

Ahí afuera hay alguien que te espera, un nuevo corazón que anhela inspirarse en ti.

Pasaron unos minutos que se me antojaron interminables. Sus ojos seguían brillando, pero ausentes y quietos. De pronto en ellos noté otro destello, ya no de lágrimas, sus transparentes ojos ¡Querían seguir estando! , estar donde creían querer estar.

Viajamos en silencio, el calor de nuestras manos, aún unidas, eran el mejor presagio de una promesa, seguir.

No se presentaron, dos nombres son sólo nombres.

Se despidieron.

Jamás se llamarán por teléfono, pero siempre se acordarán del roce de sus manos.

Tan sólo bastaron cuatro horas para hacerse eternas.
Rosy Val Gracia (Simancas)

domingo, 3 de julio de 2011

Otros premios



En los últimos días del Taller de Escritura, algunas compañeras elaboraron estos Premios Jaula de Grillos 2011 atendiendo a aquellos aspectos que identificaban lo mejor de cada uno de los integrantes del grupo. También acordamos ir dejando el rastro en este mar de todos aquellos trabajos que no recibieron premios en el concurso, pero que igualmente nos gustaría compartir. Aquí tenéis dos ejemplos:

Nada fue bastante

Tras mi corazón iba el resto de mi cuerpo.
Pero no fue bastante.
Nada fue bastante.

Asediaste mi pensamiento buscando la fórmula mágica,
el gen de la alegría que exhibía a todas horas.
Me aprisionaste la risa, culpable de darme vida,
entre los barrotes de tus palabras
duras, frías, lacerantes, absurdas.

La ocultaste en el pozo lúgubre de tu apatía.
Apenas asomaba a mi boca o chispeaba en mis ojos
le lanzabas piedras,
la atemorizabas
con frases ácidas, la convertías en agua salada.

Si no podías hacerla tuya,
si no encajaba en la mueca de tu boca,
avariento, la descomponías.
Pero no fue bastante.

Nada fue bastante.
secuestraste mi voluntad haciéndome parte de ti,
anexionándome como un pequeño territorio de tu imperio
dirigido por deseos apenas esbozados.

Un gesto, una mirada, una respiración distinta
eran la orden velada.

Tardé tiempo en aprender
el lenguaje de los sonidos de tu presencia:
pisadas fuertes, pisadas sigilosas,
el crujir de las páginas de un periódico convertido en muro,
el casi imperceptible silbido del aire esquivando tus movimientos,

silencio…, murmullos de silencio.

Pero no fue bastante.
Nada fue bastante.


Ahora me miras con desprecio.
Tienes sed de alegría,
y en mí no encuentras ni un sorbo para aplacarla.
Ya no soy yo.

Estoy yerma, desertizada.
No tengo ni dolor,
solo un vacío…, una sensación de nada.

Ana Melero Melero (Geria)


Isla de Ávalon

«No me quiero ir». No, Victoria, allí no te vas a ir, sé de una isla a la que te puedo llevar. Nos podemos refugiar como cuando éramos niñas y buscaremos a quien tú sabes para que esté con nosotras. Las dos lo protegeremos, como en los juegos. Allí hay aromas y olores a macedonia de frutas con canela y anís.


Bosque de hayas, que son árboles de gran altura. Su madera resistente de blanco rojizo, donde se posan las aves de multitud de colores, y grandes cascadas, que por mucha fuerza que desciendan siempre mueren en un remanso donde se deslizan los cisnes, rompiendo el espejo con rapidez y elegancia.


Ríos caudalosos con riberas cuajadas de chopos y álamos, castores y nutrias juguetonas, que con troncos caídos hacen la presa para atrapar a los peces. Puestas de sol de color azafrán.


Allí no hay dolor, ni vejez ni radio ni quimio. Viven valerosos guerreros que nos defenderán. Uno no sé cómo se llama, pero conquistó algunos reinos y ganó muchas batallas. Tiene un caballo blanco al que llama Babieca”y una espada a la que dice Tizona. Pero a mí quien me gusta es Ossian, un guerrero de la mitología celta, hijo de un jefe guerrero hijo de los Fianna. De pequeño fue raptado por un tenebroso druida y lo amamantó una cierva.


¿Y cómo dices que se llama esa isla? Tir Na Nog, que quiere decir ‘tierra de la eterna juventud’. Allí se contemplan paisajes prodigiosos donde el tiempo no cuenta, y la hierba está siempre verde. También es conocida como la isla de las mujeres o isla de Ávalon, el paraíso de los celtas.


Ossian fue uno de los más valientes guerreros. «¿Dices que en esa isla estaríamos bien?».
No lo sé, Victoria; yo nunca estuve allí.

Ángela Méndez (La Seca)

*Música del vídeo: Wim Mertens

martes, 28 de junio de 2011

Del mar a Urueña

«Cráteres, desiertos salados, acantilados, montañas cortadas: todos los paisajes que nos sugieren el fin del mundo también nos sugieren su comienzo. Quizá, en realidad, ambos acontecimientos sean uno solo, y corresponda a nuestra capacidad de ficción la tarea de mantenerlos férreamente separados para inventar el tiempo, la historia y, en la más sofisticada pirueta de la fantasía, inventarnos a nosotros mismos» («La gran invención», Rafael Argullol. El cazador de instantes, editorial Acantilado).

El pasado 21 de junio, coincidiendo con el Día de la Música, llegamos a Urueña para entregar los premios del VII Concurso Literario Villa del Duero y estrenar el solsticio de verano, que comenzó a las 17.16 h de esa tarde.
La escritora Elena García Quevedo y Ricardo Enjuto Ruano

La jornada comenzó con la escritora Elena García Quevedo, que formó parte del jurado, junto a Rafael Torres, que regenta con su compañera de navío (Los Navegantes del Palomar) la pequeña librería conocida como El Rincón Escrito, situada en la Villa del Libro. Muy cerca de la librería, se encuentra un lugar espectacular para ver la luz crepuscular de las puestas de sol de Urueña. Ese lugar, como dijo Antonio Colinas, donde «la luz llora luz», hay más cielo que tierra, y bailan los libros al son de los acordes de la música medieval y renacentista, que nos acompañó a última hora de la tarde, la del dúo compuesto por Luis Delgado y César Carazzo.

Integraba también el trío del jurado Arturo J. Pinto, jefe de Prensa y Comunicación de la Diputación de Valladolid.
Los relatos y poemas premiados tendrán que esperar, como en otras ocasiones, a ver la luz cuando se publique la revista del Concurso, allá por el mes de octubre. Pero mientras esto sucede, acompañaremos el oleaje de este mar con otros textos presentados por cada uno de los participantes. Palabras llenas de magia, de nostalgias, de historias maceradas en aulas y talleres, de encuentros con la vida y con los libros.

Aquí os dejamos imágenes de aquella tarde festiva, y la presentación final en la que podréis ver el nombre de las personas que obtuvieron los premios y menciones correspondientes.
Nuestro especial agradecimiento a todos los que habéis participado en el concurso, en cada actividad y espacio de este curso. Sin vuestras palabras, generosidad por compartir, constancia y vuestras ganas, sería imposible ver rocas elefantinas ni dejarse mecer por las olas, ni abandonarse al viaje que, de alguna manera, se hace al escribir. 

Relatar, inventar, construir nuevas geografías literarias ha sido nuestra ruta de navegación, porque, como nos dijo Delphine Bertholon: «Las cosas puestas en frases es como si fueran menos graves: si se acuestan sobre papel, las angustias que te roen estilo hámster diabólico se transforman en cosas materiales que uno puede romper cuando quiera».
O simplemente por la inquietud interna de proponer otros mundos, diferentes encuadres, caminos vividos o imaginados. Que el verano nos traiga y nos lleve nuevas palabras y buenos momentos.

Gracias.   
Elena García Quevedo y Ricardo Enjuto Ruano


Elena García Quevedo y José Manuel Cano Medrano


María Monsalve y Alejandra Navas

Natividad García Hernández y Ramiro Ruiz Medrano
Ganadores del primer premio de poesía y Ramiro Ruiz Medrano

Director CTEA de Tordesillas y Silvia Mancha de la Fuente



                                                                                                      Rosa Díez y Manuel Pérez-Minayo

Margarita Gómez y Ramiro Ruiz Medrano




Pedro Mencía y Yamira Cantalapiedra

Rafael Torres y Manuela Mangas Enrique

Fotografías de la entrega de premios:
Fotografías del vídeo: Enma Villafaina, Silvia Mancha, José Manuel Rodríguez, Juliana Ortega, Milagros Martín, María Jesús de la Madrid.

miércoles, 15 de junio de 2011

Fin de curso y entrega de premios

Todo llega a su fin, y este intenso curso lo hace el día 21 de junio de 2011, en la amurallada Urueña. Donde los atardeceres, me han comentado, son comparables a los de La Alhambra.

Allí se nos espera a las 17.00 h para dar comienzo al acto de entrega de premios del Vll Concurso Villa del Duero, en el Centro e-Lea.

Tenemos un programa entretenido y variado en el que contamos con la participación de la escritora Elena García Quevedo http://www.elenagarciaquevedo.es/, que romperá el hielo.

A las 18.00 h está programada una pausa para el café, una vuelta por Urueña o una grata conversación en este precioso espacio.

No conviene perderse demasiado, ya que a las 18.30 h será la entrega de premios del concurso literario, y todos los que tengamos trabajos presentados estaremos mordiéndonos las uñas, esperando el veredicto del jurado (tal como lo he dicho parece algo malo).
Buena suerte a todos los que han presentado sus trabajos.
Quarteto de Urueña
Cuando estén los nervios tranquilos, sobre las 19.30 h, nos amenizaran la fiesta con un concierto sobre "El texto musicalizado a través de la historia y la tradición", que corre a cargo de Luis Delgado y César Carazo


Con lo que se dará fin a un curso lleno de libros, profesores entregados, clases magistrales...
Esperaremos impacientes sabiendo que, pase lo que pase, el trabajo está hecho con entusiasmo.

martes, 7 de junio de 2011

Carne y hueso... de escritor

Antonio Muñoz Molina
Desde que recuerdo, me ha fascinado leer. Casi al mismo tiempo me ha intrigado conocer de una u otra manera a las personas capaces de hacerme disfrutar con sus escritos. Sentir la presencia física de quienes antes han provocado esa admiración. Por eso en ocasiones ejerzo de voyeur y me acerco allí donde puedo apreciar su presencia real. A veces incluso saco alguna foto, si me dejan, como forma de llevarme a casa ese instante. Me gusta contrastar lo imaginado del escritor o escritora con lo vivido y percibido. Con esta entrada pretendo eso, contar lo que hemos visto en los autores cuando hemos tenido la ocasión de tenerlos cerca, en carne y hueso.¿Idealizamos su figura? ¿Se corresponde lo percibido con lo imaginado? ¿Qué les habríamos dicho de haber tenido oportunidad? ¿Qué nos sugieren sus fotos?



Clara Sánchez

Almudena Grandes

Benjamín Prado


 
Alicia Giménez

Vargas LLosa

Crist Steward

Maruja Torres


María Dueñas



jueves, 2 de junio de 2011

Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011

Leonard Cohen. Un premio muy merecido



El cantautor y escritor canadiense Leonard Cohen fue galardonado ayer con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en reconocimiento a sus canciones y a sus obras literarias, que el jurado consideró parte de un «imaginario sentimental que ha influido en varias generaciones». (http://www.informador.com.mx/)

Leonard Cohen está muy unido a las letras españolas y ha colaborado en varias ocasiones con artistas españoles. Incluso su hija se llama Lorca en honor al poeta.
Seguro que, si pensamos un poco, alguna de sus canciones ha marcado un momento de nuestras vidas. ¡Enhorabuena!
SUZANNE (1968)


Suzanne te lleva abajo


a su sitio junto al río.
Tú puedes oír pasar los barcos,

puedes pasar la noche junto a ella.

Y sabes que está medio loca.

Pero eso es por lo que quieres estar allí.
Y ella te ofrece té y naranjas
que vinieron todo el camino
desde China.
Y justo cuando tú quieres decirle que no tienes amor que darle,


ella te sintoniza en su longitud de onda

y deja que el río conteste

que tú siempre has sido su amante.


Y tú quieres viajar con ella.

Y tú quieres viajar ciego.

Y tú sabes que ella confiará en ti,

porque tú has tocado su cuerpo

perfecto con su mente.

Y Jesús fue un marinero

cuando caminaba sobre las aguas.

Y pasó mucho tiempo observando,

desde su solitaria torre de madera,


y cuando supo seguro

que solo los hombres ahogados podrían verle,


dijo " Todos los hombres serán marineros entonces, hasta que el mar los libere".

Pero él mismo fue roto mucho antes de que el cielo se abriera.
Abandonado, casi humano

se hundió bajo tu sabiduría.
Y tú quieres viajar con él.


Y tú quieres viajar ciego

Y piensas que quizá confíes en él.

Porque él ha tocado tu cuerpo

perfecto con su mente.

Ahora Suzanne

te toma de la mano

y te conduce al río.

Ella lleva ropas viejas y adornos
de los estantes del Ejército de Salvación.
Y el sol se derrama como miel
sobre nuestra señora del puerto
y ella te enseña dónde mirar,
entre la basura y las flores.

Hay héroes entre las algas.
Hay niños en la mañana.
Ellos se asoman buscando amor
y lo harán así para siempre,
mientras Suzanne sostenga el espejo.

Y tú quieres viajar con ella.
Y tú quieres viajar ciego.
Y tú sabes que puedes confiar en ella.
Porque ella ha tocado tu cuerpo
con su forma de pensar.

jueves, 19 de mayo de 2011

UN DÍA DE PRIMAVERA

Foto: www.elnortedecastilla.es

El próximo miércoles 25 de mayo, a las 18.00 horas, el escritor y director de cine leonés afincado en Basardilla (Segovia) desde 1997, Raúl Rodríguez, visitará el Taller de escritura creativa de Tordesillas y nos hablará de su último libro: Un día de primavera.
El autor pertenece al colectivo Lluviacaballo (www.lluviacaballo.com), conformado por una agrupación de profesionales especializados en distintas disciplinas con un elemento común: la creatividad. Trabajan con libros, cine, televisión, publicidad, diseño, arquitectura, eventos, fotografía…
Un día de primavera parte de un hecho concreto: contar una experiencia que vivió a los 16 años y que transformó su vida.
Según las palabras del escritor, el libro está escrito con libertad. No es un libro de teorías ni opiniones, ni pensamientos sobre la vida, sino un libro de diálogos con personas cercanas con las que compartir aspectos profundos de la vida; o diálogos consigo mismo.
Asegura que este es un libro para crear conciencia.

ACOMPASARSE
Cuando llega la primavera siempre nos proponen muchas cosas: viajes, dietas, cremas nuevas para nuestra piel, nuevos diseños de ropa. Yo hoy quiero proponeros algo muy sencillo: revolcarse en la hierba. Sí. Tumbarse en el césped y revolcarse sin ningún complejo. Hacedlo. Adiós dolores de espalda, adiós estrés, adiós tensiones… Abrid la mente, dejad paso a la luz del sol, también a la luz que brilla dentro, dejaos tocar por la Naturaleza. Igual que hacen perros, gatos y caballos… Mi hijo pequeño lo está haciendo en el momento en el que escribo este apunte.
Revolcarse, tumbarse, rendirse a la tierra… ¡Acompasarse…! Así de sencillo.
Raúl Rodríguez. www.undiadeprimavera.blogspot.com