lunes, 14 de septiembre de 2026

NUEVA NAVEGACIÓN

Comienza el nuevo curso con cinco corbetas: Boecillo, Ciguñuela, Tordesillas, Villanubla y Viloria.

El primer ejercicio de esta navegación lo haremos a través de este blog. Aquí va la propuesta:

El pasado 12 de agosto tuvo lugar un acontecimiento astronómico que no nos dejó indiferentes a la mayoría.

El ejercicio consiste en que escribas y lo compartas en comentarios:

¿Dónde estabas, con quién y cómo fue tu experiencia (sensaciones) en el reciente eclipse de este verano?




Por otra parte, la carta de navegación de este curso será la siguiente:


Esperamos vuestros comentarios sobre el primer ejercicio del curso o sobre los autores y autoras que trabajaremos.

Buena mar.





6 comentarios:

  1. Cuento mentiroso

    Ese día me iban a ajusticiar y estaba atado con firmeza a un mástil, en medio de una pira a punto de ser prendida.
    Mi delito no había sido otro que el de usar la lógica, la razón, el pensamiento y la ciencia por encima de las supercherías de la manipulable plebe.
    Detenido, juzgado y condenado solo unos minutos antes, mi vida se preparaba para extinguirse en relación inversamente proporcional al fuego que estaba apunto de nacer bajo mis pies.
    Entonces recordé que toda esta gente que solo mira muñecos de madera pintados y ridículas cruces de madera, no suele prestar atención a la ciencia. También vino a mi recuerdo que en pocos minutos tendría lugar un eclipse total de sol.
    Fingí, de la misma manera que hacen aquellos ataviados con coloridas y ridículas sotanas, que invocaba el poder de un ser poderoso y maligno al que yo le ordenaba tapar el sol hasta que la gente me liberase.

    Cuando el hecho se produjo, el borreguil gentío ahogado en llantos e imbuidos por su simpleza e ignorancia controlada, ahora sí, por un ser superior intelectualmente, me liberó.
    Entonces desperté, aunque no estaba dormido, y recordé que esto no me estaba pasando a mí, sino que ya lo plasmó Hergè en una de las aventuras gráficas de Tintín.
    ¡Ale, a merendar, que el eclipse acabó!

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  2. ¿Ocurrió en la época de Felipe II?

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  3. Tarde de yoga

    Hoy no será una tarde igual a las demás. La tele, los periódicos, la radio, el conductor del bus, la señora de la fila del banco... incluso mi madre, no hablan de otra cosa.
    El camino, casi siempre solitario, esta tarde está muy concurrido. No escucho ni pájaros ni grillos ni siquiera mis pasos al rozar la tierra. La voz humana lo inunda todo. Voces alegres, nerviosas ante algo considerado único.
    Por fin llego a mi rincón, por suerte vacío, mientras la luna va tapando lentamente al sol yo voy haciendo mis ejercicios: la postura del niño, la pinza, la torsión... y la luna, sigue su camino. Termino con savasana, una postura de respiración tranquila, con los ojos abiertos tras unas gafas. La luna ha eclipsado al sol y veo el espectacular "anillo de diamante", un aro de luz blanca en medio de una repentina oscuridad y un silencio absoluto. La piel de gallina y una sonrisa de felicidad en mi cara.
    La luna sigue su camino dejando una sensación de paz en mi mente.
    El eclipse ha terminado.

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  4. ¡Lo he visto!
    El día antes de mi 62 cumpleaños, es decir, el 12 de agosto de 2026 ha tenido lugar un eclipse total.
    Durante meses, oí hablar de ello. El último había tenido lugar hacía 114 años.” No se puede mirar al sol sin gafas especiales”,” si te pilla en carretera, no pares el vehículo para verlo”. “No te lo pierdas”.” Siempre recordarás donde y con quien lo viste”. Eran mensajes que escuchábamos a todas horas.
    En casa fuimos previsores, compramos las gafas en cantidad, calidad y con mucha anticipación. No podía pillarnos sin ellas. Sorprendentemente a mucha gente le sucedió.
    Conforme se acercaba la fecha no hablábamos de otra cosa. Vivo en un pueblo pequeño, pocos habitantes, eso sí, en verano doblamos, pues era “el tema “de conversación. Preguntamos a la IA y nos advirtió del riesgo de aglomeración de personas y de coches. A mi incluso me daba la risa, ¡no nos habíamos visto en otra!
    El ayuntamiento informó que se habilitaba “el chozo” una construcción a imagen y semejanza de antiguos refugios de pastores, para disfrutar del eclipse. Se entregarían gafas adecuadas. Se aconsejaba llevar merienda. las bebidas corrían a cargo del consistorio. La música también. Mucha gente, pensé. Y decidimos que lo veríamos en familia. Tengo una terraza en el tejado muy aparente para estas cosas.
    Pero como en todos los grandes acontecimientos, una cosa lleva a la otra y te acabas liando.
    Quedé con dos amigas para tomar algo antes de comer. Cervecita fresca, racioncitas ricas, buena conversación, mejor compañía. Pues eso que lo que iba a ser una cañita se convirtió en un vermú torero. Llegue a casa poco antes del fenómeno, contentilla (hacía años, no tantos como los del anterior eclipse que no me liaba así) y con un ligero dolor de cabeza. Así que un paracetamol y un ratito en la cama. Mi cuerpo, como siempre que lo necesito, respondió. Subimos toda la familia con sillas, un picoteo, su algo de beber, (yo agua en cantidades industriales), hamaquitas, gafas y miedo. Miedo a que no fuese para tanto, a quedarnos ciegos, a no hacerlo bien.
    Y sucedió, y efectivamente fue mágico. Rodeada de los míos percibí el silencio y sentí la oscuridad de la naturaleza. Crepúsculo y alborada de manera vertiginosa. Contuve la respiración. Fue precioso. Estallamos en aplausos, abrazos y gritos que viajaron y se juntaron con los de todas las personas que lo vivían en el chozo.
    Sé que no lo olvidaré. No quiero olvidarlo. Ya es parte de mi historia.

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  5. 12 de agosto de 2026. ( Parte 1 de 2)

    El día amaneció despejado y claro. Llevamos demasiados días de un fuerte calor abrasador y hoy parece que no va a ser un día diferente. Los niños se han levantado un poco antes de lo habitual en estos días de vacaciones. Seguramente porque también están esperando el acontecimiento extraordinario que van a vivir esta tarde. No todos los dias van a ser testigos de un eclipse solar. Puede que lo veamos solo una vez en la vida. Puede que nuestras vidas sean diferentes después del eclipse. Ayer llegaron por la mañana las gafas con filtros solares para la familia. La pequeña ha abierto ya la suya y las ha probado. No podía esperar al día siguiente. Por la tarde nos hemos puesto a investigar la posición del sol para la hora del eclipse y hemos encontrado la mejor ubicación en el jardín para poder sentarnos y contemplar el espectáculo. Dejamos ya todo dispuesto: sillas, una mesa...
    Todos los medios de comunicación nos han ido bombardeando con todo tipo de información sobre el evento. Sobresaturación: Dónde verlo, cómo verlo, que filtros utilizar, precedentes, futuros eclipses, previsiones....
    Todas las tertulias de los medios de comunicación hablan, comentan,... .Los expertos aparecen como las setas en otoño . Recuerdan los cataclismos que se auguraban en el medievo en los días de Eclipse. Que si el calendario maya, qué decía Nostradamus sobre los eclipses,... Hecho en falta la opinión del oráculo de Delfos.
    Las consecuencias para la fauna y la flora, qué pasa con las aves migratorias, que trascendencia en la apertura de la Bolsa de Tokio,... ¡Madre mía qué cansancio!
    Los amigos y la familia también están sobreexcitados. Los mensajes no paran de llegar: memes, gracietas,.. La gente es muy ingeniosa a la hora de sacar punta y chistes fáciles sobre cualquier tema. O eso o hay mucha gente y que tiene mucho tiempo libre.
    He ido a comprar algo de picoteo para merendar-cenar durante el eclipse.
    Como nos pasa casi siempre, nos liamos con otras cosas a última hora. El mediano ha querido ir a casa de un amigo y he tenido que sacarlo casi arrastrado para traerlo a casa.
    Bueno, vamos un poco apurados. Distribuimos las gafas entre todos y nos sentamos. Miramos al sol y efectivamente ya ha comenzado. Le falta un trocito. Como un pequeño mordisco en un pastel de nata. Compruebo que todos tienen las gafas puestas.
    El mordisquito solar se va agrandando. Va despacio pero poco a poco va quedando menos de la galleta maría. La pequeña se ha cansado de mirar. No me extraña. Mantener la mirada durante casi veinte minutos es demasiado para su impaciencia. Se va a jugar con el patinete un rato. Cuando venga la parte más interesante la vuelvo a llamar.
    En el grupo de mensajes de la familia comienzan a colgar fotografías de la evolución del eclipse. Es un verdadero reportaje de su evolución. No somos capaces de disfrutar del momento, tenemos que retratarlo. Antes contarlo que vivirlo. Hacemos un pequeño parón para el picoteo. Me abro una cervecita y echo un trago. Uff voy corriendo al congelador a sacar las bebidas que había dejado, no vaya a ser que se congelen. Desde las casas de nuestro alrededor se oyen murmullos, comentarios. Desde una más lejana han puesto música. La verdad es que marida bien con el espectáculo.
    Ring Ring...!! Suena el tono de mi móvil. - Anda es Luisito! . Qué tal muchacho, me pillas en mal momento , estaba gestionando aquí un pequeño evento que tengo realizando un eclipse de sol. Ya sabes yo siempre dándole vueltas a montar saraos con la excusa más peregrina.
    -¡Ja ja ja ja ja!. Se oye al otro lado del móvil . -Qué carcajada más oscura.
    -¿Estás preparado para el fin del mundo? . Ja ja ja ja ja ja ja ja ja.
    - ¡Anda, ha colgado!. Este amigo mío siempre tuvo una pequeña pedrada.

    ...continúa en la Parte 2

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  6. 12 de Agosto de 2026.

    (Continuación Parte 2 de 2)


    La cosa va avanzando. No debe quedar mucho tiempo. Voy a llamar a la pequeña para que se acerque. Me pongo las gafas filtro solar. En esta última fase la claridad comienza a descender gradualmente. Una bandada de estorninos pasa velozmente por encima de nuestra casa. La temperatura empieza a bajar. Ya prácticamente la luna cubre el disco solar. Deben de quedar solo unos segundos. Es como el acoplamiento de un mecano en su posición en el engranaje. Dejo de oír a mi alrededor. Me concentro en el eclipse. Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco cuatro,... La claridad ha bajado abruptamente como si alguien hubiera girado inesperadamente el regulador de la luz de la habitación. Se han ensamblado las dos esferas. Solamente un espectacular aro anaranjado alrededor de la luna es nuestro punto de iluminación.
    Tres, dos, uno.... Las dos esferas han encajado completamente. La tierra se vuelve casi en oscuridad absoluta . La circunferencia anaranjada que rodeaba la luna ha oscurecido. Ahora es roja. El rojo que recuerda al color de la sangre. Y con la oscuridad ha bajado la temperatura . El cambio nos ha llenado de escalofríos. Miro a los niños, absortos mirando al sol y temblando de frío. Voy a por unas chaquetas para todos. No tardo demasiado. Generalmente todos tenemos las nuestras en el perchero de la entrada. Pero me falta la de Érika. Voy de un salto a su habitación a coger su chaquetita.
    En el jardín sigue habiendo el mismo cuadro. Reparto las chaquetas. Se las coloco sobre los hombros a cada uno. Todos siguen mirando fijamente. Ni un ruido se escucha en el resto de las casas. La música ha parado de sonar. Inquietante. Me pongo de nuevo las gafas con filtro. Miro y observo. El disco lunar sigue encajado sobre el sol. No ha continuado la trayectoria esperada. Está sellado, inmóvil. Comienza a ascender una corriente de sudor frío hasta mi nuca. No lo entiendo. Qué ha pasado?. Que ha salido mal?. Oscuridad y tinieblas.
    Han pasado diecisiete minutos. La situación no ha variado nada. Cojo el móvil. No hay mensajes nuevos. Me he quedado sin las rayitas que indican la cobertura del teléfono.
    -Chicos, vamos para dentro de la casa que nos vamos a resfriar.

    Miro de nuevo el móvil. Intento llamar pero no me da tono.
    Llevo para adentro la comida para terminarla en el salón. Veinticinco minutos. El escenario es el mismo. Los estorninos se han posado en nuestro tejado. Las dos esferas no se han movido. Se ha hecho la noche y ha entrado el invierno abruptamente.
    Cierro la puerta principal. Giro dos veces la llave por dentro y la dejo puesta en la cerradura.
    - Muchachos . Ya es tarde. Mañana hay que madrugar para ir al colegio.
    Nadie contesta. Todos obedecen. Suben al piso de arriba cada uno a su habitación.
    He cerrado todas las persianas de la casa. Le doy un beso de buenas noches a cada
    niño y me acuesto bien abrigado a dormir esperando qué sol nos amanecerá mañana.

    Víctor Lorenzo Negro






















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