miércoles, 8 de febrero de 2012

'Baruc en el río'


En ocasiones anteriores hemos comentado la obra de Rubén Abella (Valladolid, 1967). Trabajamos sus micros en el taller de escritura y nos sumergimos en el río de Baruc arrastrados por su última novela y su cuidado uso del lenguaje. También hemos tenido la suerte de compartir mesa redonda en un curso que se desarrolló el pasado mes de julio en Urueña (La Villa del Libro) al hilo de los aspectos didácticos de los cuentos y la microficción.

En aquel debate surgió la posibilidad de que hiciera un «vuelo transoceánico» desde sus mundos literarios hasta este mar incierto. Y entre estas olas os dejamos algunos apuntes de su vida y su viaje por la literatura.

El próximo día 24 de febrero nos visita este escritor, licenciado en Filología Inglesa, que ha cursado estudios de posgrado en las universidades de Tulane (Nueva Orleans, Estados Unidos) y Adelaida (Australia), donde obtuvo un máster en Narrativa Moderna Norteamericana.

Rubén Abella compagina la escritura con la fotografía. Fruto de esta doble actividad artística es el proyecto Fábulas del lagarto verde, que combina la imagen y la palabra. Ha impartido clases, conferencias, cursos y talleres sobre diversas materias (creación narrativa, traducción literaria, lengua española, redacción, teoría literaria) en universidades de todo el mundo. Es profesor de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y dirige la asignatura Literatura del siglo xx, del Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores, también en Madrid.

Con su primera novela, La sombra del escapista, Premio Torrente Ballester (2002), representó a España en el Europäisches Festival des Debütromans (Festival Europeo de la Primera Novela).

No habría sido igual sin la lluvia, Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos (2007), está formado por un conjunto de microrrelatos cosmopolitas que condensan casi veinte años de viajes por el mundo.

El libro del amor esquivo, finalista del Premio Nadal (2009), es una novela de vidas cruzadas.

Los ojos de los peces, finalista del Premio Setenil (2011) y del Premio de la Crítica de Castilla y León (2011), su segundo libro de microrrelatos, propone un revelador viaje al centro del alma humana.

Baruc en el río es su tercera novela, y tuvimos el placer de asistir a su presentación en Valladolid.

Agosto de 1980. Mediodía. Tras una feliz mañana de pesca en el río, Baruc, un adolescente de quince años, tiene una inesperada disputa con su madre y se escapa de casa. A partir de ese instante la vida de su familia cambiará por completo. Narrada treinta años más tarde por su hermano menor, Baruc en el río es la historia de esa huida y de sus imprevisibles consecuencias. Una crónica compleja, de múltiples ángulos, cuidadosamente hilvanada con los testimonios de sus protagonistas. Por medio de un lenguaje exquisito, Rubén Abella nos sorprende con una conmovedora exploración del pasado en la que el amor y la culpa juegan un papel decisivo. Baruc en el río es una búsqueda. Un intento de salvar lo insalvable y evitar lo inevitable. Un lúcido espejo en el que mirarnos.




Os esperamos a todos, para disfrutar de las palabras de Rubén Abella, en el salón de actos del ayuntamiento de Tordesillas el día 24 de febrero a las 18 h. No faltéis.

domingo, 22 de enero de 2012

Sotavento



Fotografía:muertehermana.blogspot.com
El primer taller de escritura de 2012 comenzó retrocediendo. No se trataba del vértigo de la mirada sesgada al pasado ficticio que se idealiza; en ningún caso queremos volver atrás ni detenernos en el tiempo. Al contrario, se trataba de poner en marcha la maquinaria de nuevos proyectos mirando al futuro. 

Y, para dejar mecer las letras a ritmo acuático, decidimos practicar los procesos inversos tomando como punto de partida el sorprendente microrrelato de Manu Espada, incluido en su libro Zoom. Ciento y pico novelas a escala (Editorial Paréntesis), titulado de este modo:



Marcha atrás

Laura no está en la cama. Marino saca el brazo y pone la alarma del despertador a las siete de la mañana del día anterior. Se levanta y comienza a caminar de espaldas. Se viste y baja al garaje. Arranca el coche y conduce marcha atrás. A través del retrovisor, contempla cómo el sol sale por el oeste y vuelve a iluminar la carretera. Cuando llega al trabajo, el último compañero que queda se despide de él. La oficina comienza a llenarse de gente. El bullicio es ensordecedor. Marino deshace varias gestiones. Horas más tarde vomita la comida (intacta) al plato y vuelve al despacho, donde borra letra por letra varios mails. Cuando a amanece regresa sobre sus pasos y se va a casa. Discute con Laura, que amenaza con irse. Cuando se acuestan, él le asegura que pueden volver atrás, que estarían juntos otros diez años, hasta el momento en el que se conocieron, pero ella no le cree. Suena el despertador. Marino abre los ojos para comprobar si Laura se ha ido de su lado.  «oñirac, saíd soneuB», dice ella.

Estos son algunos de los textos que surgieron de la iniciativa, pequeños fragmentos escritos en menos de diez minutos con la inmediatez de los ejercicios que se proponen en el taller (junto con la elaboración de un periódico surrealista entre otras propuestas) y con las ganas de todos los tripulantes de este mar de incertidumbres, que se han puesto manos a la obra para que la cartografía marítima de 2012 impulse nuevas rutas de navegación. Cambiamos el rumbo para seguir navegando. Procesos inversos para mirar el futuro. Os dejamos con los textos.

Retrocediendo

Fin cinco capítulos, cuatro, tres, dos, uno. Prólogo. Título y abrí el libro, puesto todavía en la estantería. Un mes, dos meses más; Libro envuelto en papel de regalo. ¡Cumpleaños feliz!

Ana

El (des)encuentro

La sombra del ciprés se refleja en las nubes y tus pasos se van borrando del sendero perseguidos por un viento que inhala el polvo del camino. 

Te desabracé y la sonrisa se desdibujó de mi cara. Mientras, cierro los ojos para ver cómo te alejas sin dejar de mirarme…

Rosa M.

Despertar

Me despierto por la noche y desayuno. Llena de energía salgo a la calle, pero no puedo comprar porque todo está cerrado. Regreso a casa enfadada. Bueno, hoy no comeremos. Me siento hasta que sale el sol del día anterior. Tal vez así vuelva a encontrar la forma de conseguir algo. Trato de leer y escribir para pasar mejor el tiempo. Por fin llega la mañana y estoy muerta de sueño. Me acuesto, rendida, cuando sale el sol.


Paulina

Siembra inversa

El sol resplandeciente de la mañana refleja la tierra desnuda de doradas
espigas. A las nueve de la mañana del día anterior, se levanta, comienza a
caminar de espaldas, llega a la parcela y, poniendo la cosechadora marcha
atrás, contempla como lo cosechado el día anterior incomprensiblemente se
pone en pie de nuevo.

Llega a su hogar, macilento de tanto esfuerzo, expele la cena intacta al
plato y vuelve al trabajo. Las espigas, para su sorpresa, se han vuelto
verdes… Los pájaros entonan nuevos trinos mirando la luna.

Rodolfo pone el despertador a las seis de la mañana del día anterior y
desobedece todas las órdenes de su jefe. Se levanta en su cosechadora y
arranca las hermosas simientes, que, orgullosas de haber pasado un
estío agotador, decidieron retornar a la tierra y resguardarse de las
frías noches de invierno, un poco confusas con tanto desorden…


Isabel


Cambio de vida

El día que quise cambiar de vida, comencé a vestirme por los pies. Pensé que si hasta entonces lo habitual no me había servido en mi propósito, debía hacer algo diferente para cambiar las cosas, así que me tumbé en la cama, me puse los calcetines y los zapatos, después probé a ponerme los pantalones y posteriormente me coloqué el jersey que no había pensado llevar. Lo más difícil fue ponerme el sujetador después de estar totalmente vestida, pero al cabo de unos cuantos intentos lo conseguí.

Me quedé un rato allí tumbada, sin pensar, con la mente en blanco. Me metí de nuevo entre las sábanas y me quedé dormida hasta el anochecer.

Alicia


Última cana

Aquella era su última cana. Había estado mirándola con embeleso durante tres días seguidos. Poco a poco fue menguando. Su largura no era como la del resto de sus cabellos. Empezó a encoger hasta quedar algo parecido a una antena inhiesta saliendo de su cabeza. Pero, por último, acabó por desaparecer definitivamente, como si el cuero cabelludo se la hubiera tragado.

Había tenido una melena blanca, casi de algodón, que se fue oscureciendo día tras día, año tras año, quedando solo unos resquicios, y este fue el último. Casualidades de la vida, hoy soplaba veintiuna velas. Hace un año había soplado veintidós.

Elena


Fundido

Querido Negro:

De repente, un fundido en negro. Ariadna se aferra al cordón y comienza a dar pasos con la mirada fija en lo negro. El cordón tira de ella. Da dos, tres, cuatro... galaxias de pasos. Todo lo ve, con todos tropieza al final hasta que llega al principio, donde solo está ella con un trocito de cordón. A un lado, su barriga; al otro lado, un agujero negro.


Silvia


Anocheció

Amaneció, pero yo cerré los ojos y seguí durmiendo hasta que fue ayer. Ya despierta, tras una cena copiosa, llena de amigos, vino una merienda con sorpresas. Comimos al aire libre. Después del desayuno, la noche. Con la ayuda de la valeriana, dormí mucho, tanto que cuando me desperté me puse a jugar a la tanga.

Teresa

Este es el mar en 2012: desaprendiendo palabras para inventar otras. Nos vemos en el próximo taller o entre las olas.


lunes, 19 de diciembre de 2011

Abarloados


Fuente:http://islakokotero.blogsome.com/2010/10/03/itaca-por-kavafis/
Dentro de unas semanas finaliza este año 2011. A lo largo de estos meses, varios han sido los escritores y escritoras que hemos trabajado en el marco del proyecto Mar de Incertidumbres. Concretamente, en el primer trimestre de este curso que termina con el año, ha sido la vida y obra de la canadiense Alice Munro, quien nos ha tenido ocupados con tres de sus libros: Demasiada felicidad, Escapada y El amor de una mujer generosa. Os dejamos como regalo navideño una entrevista a esta escritora, que ha sido traducida por los alumnos de los grupos de inglés, quienes completan la flota abarloada.


Que disfrutéis estos días. Desde aquí estaremos a son de mar, preparando las actividades de este nuevo año que va a comenzar, con la ilusión de aprender del viaje, como el de Kavafis hacia Ítaca.

Una conversación con Alice Munro

Cuando se publicó la colección de historias cortas ganadora del premio National Book Critics, de Alice Munro, El amor de una mujer generosa, tuvimos la oportunidad de sentarnos y charlar con ella. El resultado fue un rápido vistazo a la mente de un maestro al tiempo que conocimos sus influencias y su gusto por el relato corto. Incluso nos dio pequeños consejos para escribir.

¿Qué le empuja a escribir relatos cortos en lugar de novelas? ¿Qué le permiten los relatos cortos que quizá no le permiten las novelas?


Yo no pienso en una forma en particular, creo más en la ficción, digamos en una obra de ficción. ¿Qué es lo que quiero hacer? Quiero contar una historia, a la manera antigua, es decir, algo le pasa a alguien. Quiero que el lector sienta algo que sea impresionante, no en el «qué ocurre», sino en la forma en que todo ocurre. Esta ficción larga en relato corto es la mejor forma para mí.

¿De dónde saca una idea para una historia o para un determinado personaje?


A veces el comienzo de un relato viene por un recuerdo, una anécdota, pero eso se pierde y acaba siendo normalmente irreconocible en el relato final.


¿Cuáles son sus hábitos a la hora de escribir? ¿Utiliza ordenador? ¿Escribe todos los días? ¿Por la mañana o por la noche? ¿Cuánto tarda en completar un relato?


Llevo utilizando el ordenador un año (tardo mucho en adoptar cualquier oferta tecnológica; por ejemplo, todavía no tengo microondas), pero hago uno o dos borradores a mano antes de ponerme al teclado. Un relato puede estar listo en dos meses, de principio a fin, y listo, pero eso es raro. Lo más probable son seis u ocho meses, muchos cambios, direcciones equivocadas y algo de desesperación. Escribo todos los días, a menos que sea imposible, y comienzo a escribir en cuanto me levanto y hago el café. Trato de sacar dos o tres horas antes de que la vida real me impida escribir.


¿Qué consejo le daría a los escritores jóvenes?


No es posible aconsejar a los escritores jóvenes porque cada joven escritor es diferente. Se le podría decir: «Lee», pero un escritor puede leer mucho y sentirse paralizado. O se le puede decir: «No leas, no pienses, simplemente escribe», y el resultado podría ser un montón de basura. Si vas a ser escritor probablemente tendrás muchos cambios de dirección y por fin un día terminarás escribiendo algo que tenías que escribir, luego lo irás mejorando. Y cuando te hagas mayor pensarás: «Debe de haber otras cosas que hace la gente», pero ya no serás capaz de dejarlo.

¿Qué escritores le han influenciado más y a quién le gusta leer?


Cuando era joven fue Eudora Welty, Carson McCullers, Katherine Anne Porter, Flannery O'Connor, James Agee. Después, Updike, Cheever y especialmente y siempre William Maxwell. También Willian Trevor, Edna O'Brien, Richard Ford. Podría decir que estas son mis influencias. Hay docenas de otros escritores que me gusta leer. Mi último descubrimiento es un escritor holandés: Cees Nooteboom. Odio hacer listas como esta porque me estaré dejando fuera a alguien maravilloso.


Cynthia Ozick la ha llamado «nuestra Chejov». ¿Cómo le hace sentirse esa comparación?

He releído mucho recientemente a Chejov y es una experiencia de humildad. Ni siquiera cito a Chejov como influencia porque él nos ha influenciado a todos. Como Shakespeare, su escritura tiene la luz más perfecta. Bueno, claro, ¡cómo no me iba a gustar!


Muchos críticos la han elogiado por ser capaz de crear toda una vida en una página. ¿Cómo consigue esa hazaña?


Siempre tengo que conocer a los personajes en profundidad (qué ropa elijen, cómo eran en el colegio, etc.). Y sé lo que ocurrió antes y lo que ocurrirá después.


La mayoría de sus historias no ocurren muy lejos de casa, de su Ontario natal. ¿Qué le hace al lugar donde usted vive una tierra tan fértil para tantas y tan diferentes historias?


No me considero de ninguna manera una intérprete del Ontario rural donde vivo. Creo que quizá una de las ventajas de vivir aquí es que conoces más tipos de personas de las que conocería en una comunidad más grande. Me encanta el paisaje, no como un decoradosino como algo conocido íntimamente. También el clima, los pueblos, las ciudades, no en sus aspectos pintorescos, sino en todas sus fases. Sin embargo, las experiencias humanas no me parecen diferentes, excepto en formas bastante superficiales, no importan las costumbres o el entorno.

¿Hay algún relato o relatos a los que tenga un cariño especial?


La historia que más me gusta es el relato que estoy tratando de escribir en el momento y, a continuación, los relatos que acabo de escribir. En mi nuevo libro me gustan mucho «Save the Reaper» y «El sueño de mi madre». Entre los antiguos, me gustan mucho «Progreso de amor»«Cena del Día del Trabajo» y «Arrastrada». Y muchos otros, en realidad.

sábado, 10 de diciembre de 2011

En equipo


Cartel elaborado por Rosa Martínez Famelgo
Como sabéis, en este mar trabajamos en equipo. En los grupos de literatura trabajamos las obras que se proponen; en los de inglés se traducen algunos de los textos y los grupos de informática elaboran el material de divulgación de las actividades.

En esta ocasión os dejamos una de las propuestas gráficas, que ha salido del grupo de photoshop, para recordaros a todos que el próximo miércoles os esperamos en Tordesillas, en la I Jornada de Cine y Literatura, que tendrá lugar en el salón de actos del ayuntamiento a las 17.30.


Cartel elaborado por María José Rodríguez de la Cruz
Será interesante contrastar opiniones sobre el texto de Tennessee Williams y su adaptación al mundo cinematográfico.

De esta película, La gata sobre el tejado de zinc caliente, tan conocida por la mayoría de navegantes, se ha dicho lo siguiente:

«La grandeza de esta obra está en ser una reminiscencia de la grandeza de la tragedia griega en el sur de Estados Unidos, un cruce de pasiones y emociones, de odios, asco, ambición, dominio y posesión…». Eduardo Haro-Teclen.

Cartel elaborado por María Rosa Rojo




El drama, orquestado por Paul Newman y Elisabeth Taylor como protagonistas principales, incluye un reparto de excelentes personajes secundarios, que desvelan la trampa artificial que sostiene la institución familiar, como un hilo pendiente de cualquier acontecimiento que abra la caja de pandora.

Os esperamos el miércoles. Gracias a todas las olas que contribuís con vuestro trabajo y vuestros interesantes comentarios a que la navegación sea siempre un placer y podamos encontrar nuevas rutas submarinas.

sábado, 3 de diciembre de 2011

'La gata sobre el tejado'

El próximo 14 de diciembre tendremos la primera de las Jornadas de Cine y Literatura programadas para este curso. En esta ocasión la película será La gata sobre el tejado de zinc caliente, basada en la obra de teatro del estadounidense Thomas Lanier Williams III, más conocido por el seudónimo Tennessee Williams.
Aunque la mayoría tenemos en mente alguna de sus obras porque muchas fueron llevadas al cine con gran éxito, es menos conocido que su creación comenzó cuando, a los siete años, le fue diagnosticada la difteria. Durante dos años casi no pudo hacer nada; pero entonces, su madre decidió que no le iba a permitir perder el tiempo. Lo animó a que usara su imaginación y, cuando tenía trece años, le dio una máquina de escribir.

Fue el comienzo de una extensa producción, fundamentalmente como dramaturgo, creador de obras tan conocidas como Un tranvía llamado deseo o La noche de la iguana que, como en el caso que nos ocupa, fueron llevadas al cine.
Fue menos conocido en su faceta de poeta. Aquí os dejamos una muestra de su experimentación en este género.


APAGAR EL VELADOR

Apagar el velador
es un acto a cuya eventual necesidad me rindo,
con reticencia cada vez mayor,
y que demoro leyendo más allá de mi límite
de concentración algún artículo o relato,
tomándome otra copa de jerez Dry Sack, poniendo
la píldora para dormir en un lugar donde pueda localizarla
con facilidad en la oscuridad, por si la tableta preliminar
de Valium no bastara
Porque, verás, a los sesentaicinco,
renunciar a la conciencia para dormir
implica, usualmente, un dejo de aprensión nerviosa,
porque tal vez no vuelva a revivir. Sin embargo,
a veces sospecho que hay en esto
un cierto placer escondido: también un dejo
de fascinación oculta en la rendición…

martes, 22 de noviembre de 2011

Microficción y géneros narrativos



El próximo día 30 de noviembre, a las 18 h, en el salón de actos del ayuntamiento de Tordesillas, tendremos el placer de contar con la presencia del escritor Manuel Sánchez Vicente, más conocido como Manu Espada, autor de libros de relatos como El desguace (2007) y Fuera de temario (2010).


Zoom (2011), su primer libro de microrrelatos, que nos presentará en esta ocasión, es un gusto para los sentidos. Una lectura para recrearnos en su mundo mágico y lleno de matices, con una mirada milimétrica, captada con la óptica macro de la cámara fotográfica que es la visión única del autor.

Manu Espada cuenta también con un blog en el que podemos deleitarnos con sus historias imposibles y plagadas de dosis de realidad. Podéis visitarlo aquí.


Un pequeño avance:

La librería

Nemesio entra en la biblioteca movido por la curiosidad. Dentro hay un revuelo impresionante. No cabe ni un alma más. Un hombre de barba blanca firma su obra a una cola de fans. Nemesio se coloca frente a una pila de libros viejos. Todos son distintos. El lomo de los ejemplares está gastado por el paso de los años, aunque aún brillan restos de pan de oro en algunas de las letras. Coge un ejemplar muy delgado. Es increíble, pero en la cubierta aparecen su nombre y apellidos. Lo abre al azar por la página setenta y ocho, y, como de costumbre, comienza a leer en voz baja: «Nemesio entra en la biblioteca movido por la curiosidad. Dentro hay un revuelo impresionante. No cabe ni un alma. Un hombre de barba blanca firma su obra a una cola de fans. Nemesio se coloca frente a una pila de libros viejos. Todos son distintos. El lomo de los ejemplares está gastado por el paso de los años, aunque aún brillan restos de pan de oro en algunas de las letras. Coge un ejemplar muy delgado. Es increíble, pero en la cubierta aparecen su nombre y apellidos. Lo abre al azar por la página setenta y ocho, y, como de costumbre, comienza a leer en voz baja. Asustado por lo que está leyendo, cierra el libro de sopetón». Nemesio mira alrededor. Todo parece en calma, unos hacen cola esperando su autógrafo del escritor barbudo y otros rebuscan en las estanterías, pero ocurre algo extraño. Todos los libros que tienen los fans de la cola son distintos, y en el lomo de cada uno de ellos aparece un nombre propio diferente. Nemesio vuelve a abrir su libro y lee varias frases más: «Nemesio mira alrededor. Todo parece en calma, unos hacen cola esperando su autógrafo del escritor barbudo y otros rebuscan en las estanterías, pero ocurre algo extraño. Todos los libros que tienen los fans de la cola son distintos, y en el lomo de cada uno de ellos aparece un nombre propio diferente. Nemesio vuelve a abrir su libro y lee varias frases más. Llegados a este punto se le cae de las manos». Nemesio cierra los ojos, llena sus pulmones y recoge el libro del suelo. Saca un mechero y lo quema delante de todo el mundo. Desconcertado, sale de la biblioteca, cruza la carretera y, con el encendedor aún en la mano, camina lentamente hacia la gasolinera, hacia el infierno. 


Buscando a Manu Espada en el interior de Zoom

Entré en Zoom siguiendo el camino de baldosas amarillas, esperando que mis encuentros con sus letras me llevasen a un viaje alucinante.

El primer encuentro fue en el árbol genealógico, donde el cartógrafo, afectado el pobre hombre de una melomanía galopante, me hizo dar marcha atrás y visitar a el farero y la sirena, quienes me cautivaron con su historia de amor y soledad. El ratoncito Pérez me llevó de su mano hasta la próxima parada en este mundo extraño. En la tasca Pepe me tomé un refrigerio mientras observaba a las extrañas criaturas que, sentadas alrededor de una mesa, jugaban a el juego del ahorcado, y las coristas, disfrazadas de princesas, mantenían un diálogo no verbal con el estudiante de lenguas.

Salí de la tasca en un estado de ruina de espíritu, que dejó mi conciencia en jaque mate. La repartidora de folletos de la esquina me encaminó hacia el manicomio, dada mi expresión de estar en suicidio creativo.

Caminé sin rumbo por las páginas, saltando de los cuentos a una tragicomedia en dos actos y pasando por un viajecito al siglo XXX, que me dejó en la orilla de la eternidad. Tuve que pararme: necesitaba pensar y descansar la vista. Había tanto en lo que pensar…

Comí y guardé media naranja para el hombre gris, esperando que su historia me transportara hacia los límites de mi corazón roto, pero no encontré el camino. A la puerta de los juzgados, unos tahures, de parecidos razonables, me dieron cobertura hasta dejarme en manos de el coleccionista de esquelas, quien, con una paciencia infinita y usando un monólogo de una nariz de payaso y retazos de la eternidad, sin pausa para la publicidad, se despidió de mí con un mapache azul como única compañía.

Abrí la caja de las mariposas, donde encontré el mapa del monasterio, que me devolvió a mi realidad y al encuentro de la vida familiar, que dejé olvidada al adentrarme en este país de Zoom en busca de Manu Espada.

Rosa M.

Os esperamos.


martes, 15 de noviembre de 2011

Melancolía

La palabra « Melancolía» se ha utilizado en innumerables textos narrativos y poéticos a lo largo de la literatura. Etimológicamente viene de griego clásico μέλας "negro" y χολή "bilis" y tiene una cadencia fonética que casi nos arrastra a la orilla del mar.
En el diccionario existe una respuesta concreta: Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.

Pero la película de la que hoy os hablamos va más allá de tristezas, habla de intuiciones y de superaciones, del sentido de la vida y de la muerte, del fin del mundo.
Decidimos traer a estas olas este comentario del film, porque pensamos que tanto de su lectura como la contemplación de la imagen que recuerda aquella “Novia en el agua” de Waterhouse uno de los prerafaleistas que tuvimos la suerte de ver en la Tate Modern en aquel viaje a Londres, podréis escribir un montón de relatos para leer en los talleres de escritura.

Esperamos que os guste.

«Decir que Melancholia es la mejor película que se haya hecho sobre el fin del mundo sería hacer honor a la verdad, pero podría también dar el mensaje equivocado. En la cinta de Lars von Trier, un planeta llamado Melancholia se estrella contra la Tierra, acabando con la vida en ella, pero a diferencia de los típicos filmes sobre la destrucción del mundo, aquí no hay héroes ni posibilidad alguna de salvación.

La película tiene como protagonista a Justine (Kirsten Dunst), una muchacha que sufre una depresión severa, pero que parece repuesta el día de su boda con Michael (Alexander Skarsgård), celebrada en la enorme mansión de su cuñado (Kiefer Sutherland).
Al principio todo discurre con normalidad, pero poco a poco se van dibujando la profunda tristeza de Justine y el perfil de los personajes de su familia, no todos ellos precisamente agradables: un padre medio tonto (John Hurt), una madre que parece odiar a la especie humana (Charlotte Rampling), un jefe perverso (Stellan Skarsgård), entre otros.

Durante la fiesta, Justine observa en el cielo una extraña estrella que resulta ser un planeta que, tras permanecer escondido detrás el Sol, ahora va rumbo a la Tierra. Inexplicablemente, se descubre que la melancolía de la protagonista proviene de percibir cercano el fin del mundo y de la certeza que tiene de que después de la muerte no hay nada.
Pero es justamente en el contraste y la relación entre Justine y su hermana Claire donde la película brilla con más fuerza. Interpretada por una genial Charlotte Gainsbourg, Claire se ha echado al hombro la tarea de mantener viva a su hermana y apagar los incendios de su conducta errática, además de ser la mediadora en los conflictos familiares.
Pero si bien Von Trier emplea la película para tratar su propia oscuridad —el director ha sido víctima de un problema severo de depresión—, encuentra la forma de redimir a la golpeada Justine: es ella quien al final alivia la desesperación de su hermana ante la certeza del final, la que provee la calma y el control que hasta entonces parecían huirle.

Cierto: Melancholia es una película sobre el fin del mundo. Pero la genialidad de Lars von Trier está en que no necesita salir de los pocos personajes con los que se queda la historia —ni de la mansión y los campos de golf donde esta se desarrolla— para retratar la angustia esencial de la certeza de la muerte. Y en este logro hay que destacar la atmófera que brindan la obertura del Tristán e Isolda de Wagner y el ruido incesante de la segunda mitad de la cinta, que crece a medida que Melancholia se va acercando a la Tierra.
Por este papel, Kirsten Dunst fue elegida la mejor actriz del último Festival de Cine de Cannes, en el que Von Trier tuvo el desatino de bromear con que "entendía a Hitler". Esperemos que esté trabajando en afinar sus discursos, porque es probable que tenga que dar alguno la noche de los Oscar.»

Ahora sólo queda ir a verla y escuchar vuestras opiniones…